El tiempo espeluznante

Blablablá el paso del tiempo blablablá parece que fue ayer blablabla cómo se pasa la vida cómo se viene la muerte tan callando blablablá. Como esta todo expresado desde el Eclesiastés a Jorge Manrique, pasando por el carpe diem, la danza de la muerte, el memento mori, las vanitas, el tempus fugit de los relojes clásicos, los relojes de calavera clásicos -que no son los que usan rockeros- y el polvo serán más polvo enamorado y el do fueron hasta llegar al esto son dos telediarios, no voy a decir lo que han dicho tantos y mejor que lo que yo podría nunca decirlo, y se viene diciendo desde tiempo inmemorial y de tan variadas maneras. Pero lo que, que yo sepa, Jorge Manrique no dijo, ni tampoco me suena que viniera en el Antiguo Testamento, es lo de la hoja roja.

Había por ahí un libro de Miguel Delibes titulado “La hoja roja”. Y en la época a la que se refiere el libro, la España oscura de los años 50 del siglo XX, había por lo visto otro tipo de libro: el librillo de hojas de papel de fumar. Y esos librillos tenían, al parecer, una hoja roja, entre todas las demás blancas, para avisar a quien lo estuviera usando de que se estaba acabando el librillo. En cuanto llegaba a la hoja roja, tras haber arrancado las anteriores el fumador sabía que quedaban pocas hojas y que había que comprar otro librillo. Y eso era motivo de amargas reflexiones para el protagonista, recién jubilado: la llegada de la jubilación es la hoja roja del librillo de la vida. El problema es que el librillo de la vida, cuando se acaba, no está permitido permite comprar otro.

No sigo con este libro, por no hacer reflexiones de segundo de bachillerato, salvo quizá para decir que es probable novedad en la Literatura universal en la expresión del sentimiento común memento mori lo de una hoja roja en un librillo de papel de fumar. Puedo ser original y poner esto del memento mori en relación con algo mencionado más arriba: los relojes calavera antiguos, fascinantes. Se puede encontrar información, por ejemplo, en esta web del Museo Británico, y no uso fotos ni textos sobre un precioso

skull watch

de bolsillo, que tienen allí, de plata, con un “vita fugitur” inscrito, y atribuido a un tal J C Vuolf, datado en 1655-1665; porque es tan amenazadora la lista de cosas que prohíben a la parte contratante de la primera parte y tal  y tantos los requistos exigidos para reproducir fotografías, que para qué. Que para qué, digo, tienen una colección llena de tesoros culturales que no quieren que se vea ni se difunda más que bajo su supervisión y control. Eso de querer controlar y limitar la difusión de la cultura sin que tenga justificación ni en el derecho del creador de contenidos culturales a percibir una retribución justa como garantía de su subsistencia como persona y de su independencia como artista sí que da miedo, y no un reloj calavera.

Lo que sí puedo decir es que diría que exactamente ese mismo reloj calavera, o su primo hermano, está reproducido en un libro titulado “A connoisseur´s guide to antique clocks and watches”, de un tal Ronald Pearsall, impreso en Singapur (!) en 1997, y que se encontrar aún para compra en la web.

1

Curiosamente, aquí se atribuye a un tal J.C. Wolf y se dice construido hacia 1620. O el Museo Británico no ha estado muy acertado, o no lo ha estado ese señor, o el Sr. Wolf/Vuolf fue muy longevo profesionalmente y sacó en serie relojes iguales a 45 años de distancia.

Y en The Proyect Gutemberg, esto, de un libro del año 1919, que esperemos que no tenga restricciones:

Mary, Queen of Scots—Skull Watch or Clock. A small clock in the form of a skull said to have been given by Mary, Queen of Scots, to Mary Seaton, one of her maids of honor. The skull is of silver gilt and is engraved with figures of Death, Time, Adam and Eve, and the Crucifixion. The lower part of the skull is pierced to emit the sound when it strikes, being cut in the form of emblems of the Crucifixion. The works occupy the brain’s position in the skull fitting into a silver bell which fills the entire hollow of the skull. The hours are struck on this bell by a small hammer on a separate train.

11Lástima tener que reproducir precisamente este reloj; es de los mas feos que he visto por ahí.

Aunque no: el más feo puede usted encontrarlo en esta web

1Esta cosa horrible, por lo visto está a la venta por 18.000 dólares.

Mejor me quedo con “La hoja roja” que, si no es precisamente el mejor Delibes, ni de lejos, y resulta bastante deprimente, por lo menos no vale 18.000 dólares.

Y a quien, visto esto, me hable de Halloween, fiesta inexistente en nuestra tradición y cuya asimilación reciente incluso en colegios infantiles públicos, a modo de fiesta semioficial, revela una triste sumisión a la omnipresente cultura anglosajona de películas, porque de Estados Unidos viene y por vía audiovisual, y pérdida de los paradigmas culturales propios para sustituirlos por paradigmas culturales ajenos sin ni siquiera ser consciente de ello, me pensaré si no le vuelvo a dirigir la palabra. Porque esto de la aculturación acelerada y promovida por los propios poderes públicos porque sí, sin necesidad alguna, sí es espeluznante.

Verónica del Carpio Fiestas

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s