Los “Diarios mínimos” de Umberto Eco, libros para pedantes al cuadrado 

Habría que hacer una lista con los autores de ensayo falso humorístico pedante. Se me ocurren cinco autores: 

  1. H. Bustos Domecq
  2. Carlo Cipolla
  3. Woody Allen
  4. Umberto Eco.

Si usted cree que me he equivocado al decir que son cinco porque solo nombro a cuatro, le aclaro que no; mire estos nombres en Wikipedia y sabrá a qué me refiero.

Vayamos con Umberto Eco.

Ha leído usted el “Ulises” de Joyce? ¿Libros de Antropología? ¿El “Lolita” de Nabokov? ¿El clásico de literatura italiana “Los novios” de Manzoni? ¿El clásico de literatura italiana infantil “Corazón”? Pues si ha leído todo eso y alguna cosilla más, está usted de enhorabuena y vaya corriendo a hacerse con los dos volúmenes de “Diario mínimo” de Umberto Eco. De Umberto Eco olvídese de sus novelas, bestsellers en el peor sentido de la palabra con la habilidad por el autor  de hacer creer al lector que está leyendo algo parecido a Literatura; olvídese de “Apocalípticos e integrados”. Coja los “Diarios mínimos” y empiece a reír. Son pequeños falsos ensayos de unas pocas páginas cada uno, y que ocupan en total dos volúmenes en la recopilación publicada en España. Y cada miniensayo es totalmente independiente; o sea que no hay problema en leer por separado y en desorden lo que apetezca.

No le voy a engañar; algunos son pocos comprensibles por exigir un conocimiento de la literatura y la política italianas que no resulta fácil tener, y hay algunos más dificilillos, pero da igual, sálteselos. Y el resto, si está usted en un nivel de pedantería media, le va a encantar. Umberto Eco se ríe de todo, incluyendo de sí mismo, y por supuesto de los envarados y pedantes textos académicos, y además se inventa pastiches de obras clásicas .Y cuando un sabio poco menos que omnisciente -descubro el Mediterráneo si digo que Eco era un sabio- decide reírse de todo sin duda merece la pena leerlo.

Los “Diarios mínimos” los he leído y releído varias veces y nunca me arrepiento de dedicar tiempo a ello. Quién puede arrepentirse de leer el humor más extraordinariamente pedante, aun siendo consciente de que seguro que se pierde parte de la gracia, porque el nivel intelectual y de conocimiento de Eco sobre los temas que parodia evidentemente sería mas que presuntuoso pensar que puedo tenerlo ni de años luz de lejos.

Pero aun así, de verdad que merece la pena. La descripción del baile en el episodio antropológico es sencillamente fabulosa -me sale la sonrisa solo de acordarme- y la interpretación de “Los novios” siguiendo los criterios interpretativos habituales de Joyce, una parodia inteligentísima. Y genial cómo un arqueólogo del futuro reconstruye la Literatura italiana con unos pocos restos conservados y el pobre no da una: un poema sobre el trabajo le parece un manual de seguridad e higiene, una canción fascista un poema de muy distinto enfoque, un poema de un solo verso la primera parte de una extensa obra que vaya pena que se haya perdido… Y su versión paródica del “Lolita” de Nabokov en la que el violador de mujeres preadolescentes es sustituido por uno que busca sexo con ancianas provectas es sencillamente increíble. Pero para la antología, me quedo con la descripción de la escena del baile en el episodio antropológico…

Cómo echo de menos que alguien escriba un ensayo paródico sobre algún tema de Derecho. Verdad es que algunas cosas que se leen por ahí parecen parodias, pero, claro, cuando no es aposta no es lo mismo…

Verónica del Carpio Fiestas

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