Una catedral dentro de la catedral

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Esta hermosísima imagen representa, estilizada pero claramente, una catedral gótica. Hay un rosetón y un pináculo, junto con dos ventanas más románicas que góticas, un edificio con tejas y, nada que ver, y por eso se separa con unas rayas, un águila de sorprendente aspecto heráldico y/o germánico.

¿Y dónde aparece ese dibujo estilizado de una catedral? Cincelado por duplicado a derecha e izquierda, simetricamente,  de la cabeza de la imagen de cuerpo entero de un personaje fallecido, en una antigua y exquisita losa sepulcral de piedra de esa misma catedral gótica, una catedral  que a su vez tiene un rosetón, pináculos, algunas ventanas más románicas que góticas y, alrededor, casas con tejas. La maravillosa catedral de Burgos.

¿Es en efecto una catedral lo que está representado en la imagen? ¿Es incluso la propia catedral de Burgos la representada? ¿O estoy soñando?

Pues no lo sé. Siendo tan singular una representación de la propia catedral dentro de la propia catedral, o en general de un edificio dentro del propio edificio, porque no es cosa de todos los días, resulta que esto no parecen mencionarlo las guías, ni tampoco es posible localizar información sobre la propia losa sepulcral, más allá del dato de que fue descubierta en una reciente restauración de la capilla de la Natividad, que es del siglo XIV y que, tras  restaurarse también la losa, ahora está expuesta al público en la misma capilla donde fue encontrada.

Y en efecto ahí está, a la vista del público, y cubierta por un cristal protector con el que resulta difícilísimo hacer fotos sin reflejos; única excusa que se me ocurre para permitirme incluir en este post tan malas fotos cosecha propia, que, eso sí, son recientes, de tan hermosa obra de arte funerario. A simple vista se observa que la superficie acristalada está húmeda por dentro; sin duda profundos motivos técnicos llevan a proteger una piedra antigua de forma que quede cubierta por un cristal en el que se condensan las gotas de agua.

Una búsqueda afanosa de información, de no especialista curiosa, ofrece como pobre resultado dos cosas: una noticia de un diario local, de 2009, que menciona el dato de que se ha encontrado la losa del siglo XIV y hace referencia a la restauracion de la capilla en general, enlace aquí,  y un post de 2014 de la empresa encargada de la restauración de la losa, con explicaciones técnicas y fotografías de cómo fue restaurada, con el antes, el durante y el después de la restauración, que aclara que las líneas cinceladas tenían restos de pigmentos, y cómo en la restauración se restauró el dibujo, enlace aquí.

Pero por ninguna parte hay forma de encontrar quién era el personaje enterrado, de aspecto probablemente clerical -¿sería un clérigo de la propia catedral y por eso figura en su muerte representado con esta?-, ni se encuentra un análisis artístico de tan preciosa muestra de arte funerario.

Ni, sobre todo, se explica por qué hay una catedral en ella esculpida, si es que la hay. Porque no parece que nadie diga que la hay…

¿Un sesudo investigador estará escribiendo ese sesuso estudio en estos momentos, o el estudio existe publicado ya, y solo a mi torpeza de no especialista es achacable no encontrarlo? Quién sabe. La catedral de Burgos es tan inagotable fuente de belleza y arte que un detalle así quizá ni ha sido detectado, o se considera insignificante. Desde luego la mayoría de los visitantes no parece dedicarle ni un segundo, pudiendo mirar tantísimas otras cosas…

Incluyo más fotos de la lápida, en las que se aprecia la cara apacible del desconocido difunto quien, como es representación iconográfica frecuente, lleva en las manos un libro, y  todo ello con el clásico aire estilizado que quizá ahora asociamos con cierto estilo de cómic o incluso con dibujo infantil. En la primera foto se observa la catedral simétricamente colocada a derecha e izquierda de la cabeza del difunto. En general, se ¿aprecian? los reflejos de luz en el cristal e incluso el reflejo completo de una ventana antigua de la capilla, y la humedad.

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Verónica del Carpio Fiestas

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Persona por referencia

WP_20150102_098En la catedral de Burgos hay un sepulcro con la estatua yacente de un hombre joven, cuya cabeza reposa en una almohada de piedra. Su rostro dulce emociona. Y sorprende lo que figura en la inscripción explicativa, si es que se ha entendido bien: no se trata solo fulano de tal, canónigo, sino fulano de tal, canónigo y “sobrino del reverendísimo señor don Alonso de Burgos obispo de Palencia”.

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Una mirada de profano no detecta en sepulcros próximos referencia al parentesco del respectivo difunto con ningún personaje; ni tampoco resulta quizá muy habitual en general mencionar parentescos en los sepulcros excepto en casos de hijos o hermanos de reyes.  Y surge la pregunta: ¿ser sobrino, y de obispo, es dato relevante que describe a una persona hasta en la muerte?

Verónica del Carpio Fiestas

La balanza desequilibrada

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En la capilla de Santa Ana de la catedral de Burgos, en el hermoso sepulcro del obispo Luis de Acuña, figura este relieve, de Diego de Siloé. Se trata, según parece, de una de las Virtudes, la Justicia. La Justicia sostiene en la mano una balanza desequilibrada, y el desequilibrio no parece mera cuestión de perspectiva. Puede que eso para el escultor tuviera un profundo significado simbólico, propio de la época, el siglo XVI, más allá del ornamental;  cuál sería exactamente, no lo sé. Cuál puede ser a día de hoy, sí.

Verónica del Carpio Fiestas